La luz es uno de los elementos más importantes para nuestra seguridad en la bicicleta. Ademas tanto la luz frontal como la trasera son obligatorias por ley y nos pueden sancionar por no llevarlas.









Ser más visible es estar más seguro
Tanto de noche como de día, el ser visibles para los demás usuarios de la vía pública, pero especialmente para los conductores es un factor decisivo. Llevar colores llamativos, prendas reflectantes y luces es vital para que nos vean.
La mejor luz para la bicicleta.
No se trata solo de cumplir con la normativa legal vigente, se trata de llegar a casa. No podemos usar cualquier luz cuando vamos en bici. Muchas de las luces que nos pueden regalar en competiciones o las más baratas que podemos encontrar son luces que no se ven de noche a 100m de distancia. Un coche puede llegar a necesitar desde que nos ve entre 25 y 150m para detenerse (dependiendo de la velocidad). Cuanto más potente sea nuestra la luz frontal y trasera de nuestra bicicleta mayor será la distancia desde la que somos visibles y más tiempo tendrá el conductor para reaccionar y frenar.
Una luz potente sobre la bicicleta
La forma correcta de referirse a la «potencia» de una luz es la luminosidad, y su unidad de medida es el lumen. Cuanto más lúmenes tenga mayor será su luminosidad y se podrá ver desde mas distancia. Para una luz frontal seria aconsejable que tuviera al menos 800 lúmenes y para una luz trasera 30 lúmenes para ser visibles de noche y 60 para destacar a la luz del día.
Luz frontal
Mucha gente desconoce de su obligatoriedad, pero la luz frontal es obligatoria y tan necesaria llevarla como la trasera. Cuando está atardeciendo y empieza a bajar la intensidad de la luz solar, se hace más complicado para los conductores poder vernos. Sobre todo en intersecciones y rotondas. En bici podemos pasar a gran velocidad y somos muy pequeños, por lo que llevar una luz destelleante con gran potencia, nos ayudará a llamar la atención del los conductores.
Un foco potente también nos permitirá iluminar el camino cuando vamos por carreteras poco iluminadas, carriles bici alejados de la mano de Dios o caminos de tierra inhóspitos.
Luz trasera para bicicleta
Si sois conductores sabéis lo complicado que puede ser ver a una bici lo fácil que se «esconden» tras la barra del parabrisas. De noche entre las farolas es como si las bicis desaparecieran en la sombra. Por eso la luz trasera es de vital importancia. En este caso la palabra vital cobra todo su sentido ya que nuestra vida puede depender de que nos vean gracias a una luz trasera
Luz azul para bicicleta.
El fin de las luces es ser visibles y todos sabemos que una luz azul enseguida llama la atención de los conductores al ser el color de las luces de los coches de policía. Podemos pensar que es una buena idea llevar una luz trasera azul o una luz azul ademas de la roja, pero debemos saber que las luces de color azul solo están reservadas para servicios especiales como policía, bomberos y ambulancias. Por lo que siempre nos podemos cruzar con algún policía o guardia civil que nos llame la atención sobre esto o incluso nos multe y estaría en todo su derecho. También es verdad que depende de con quien des, ya que hay muchos que entienden que la visibilidad es crucial para nuestra seguridad y harán la vista gorda.
Luces inteligentes.
En el mercado de luces para bicicleta existen modelos como el de Varia de Garmin que varían la intensidad de su luminosidad en función de la luz o incluso de la distancia de los coches, ya que cuentan con un sistema de radar que activa e incentiva los parpadeos y luminosidad de la luz trasera cuando un coche se acerca por detrás.
También existen luces con acelerómetro que cuando detectan que estamos frenando se quedan en modo fijo para avisar de qué frenamos. Incluso hay algún modelo más rudimentario que se activa al pulsar el freno.